martes, 18 de agosto de 2015

MODERNIDAD DEL ESTADO ISLÁMICO - PUBLICACIÓN

Dominio público

Opinión a fondo

Modernidad del Estado Islámico

30 jun 2015
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Comentar Claudio Zulian
Cineasta
En su magnífico libro “La enfermedad del Islam”, Abdelwahab Meddeb sugiere que una parte de las razones del yihadismo hay que buscarlas en lo que él llama “la americanización del Islam”. En efecto, Meddeb nos dice que la mezcla de sofisticación tecnológica, puritanismo y arcaísmo ideológico son rasgos comunes a la cultura de origen estadounidense y al radicalismo islámico actual. Es una sugerencia brillante, que nos puede permitir una comprensión más profunda de algunos hechos acontecidos recientemente, como la destrucción por parte del “Estado Islámico” de una parte del patrimonio arqueológico asirio en Mossul y el peligro de análogos vandalismos que se cierne sobre Palmira en Siria. Estatuas, bajorrelieves y edificios han sido destrozados con martillos, excavadoras y explosivos, y los vídeos de estas acciones han sido colgados en Internet.
Se trata sin duda de la acción de un ejército ocupante que quiere someter culturalmente a una población conquistada. Pero, si seguimos el rastro sugerido por Meddeb, quizá empecemos a encontrar también algunas analogías con ese intento general de tabula rasa respecto de la cultura del pasado que manifiesta una y otra vez la cultura capitalista actual. Sólo para poner un ejemplo, ¿cuántos restos arqueológicos o simplemente cuantos lugares culturalmente significativos han quedado anegados debajo de los pantanos promovidos por nuestras hidroeléctricas? En Latinoamérica varias culturas indígenas han tenido y tienen que luchar una y otra vez para defender su patrimonio cultural de la codicia de Endesa y otras grandes compañías. En muchas ocasiones han perdido la batalla y han visto desaparecer irremisiblemente sus construcciones, sus lugares sagrados, los rastros de sus historias.
Que no se trate de un “daño colateral” del progreso, nos lo indica la orientación que se está imponiendo a la enseñanza pública en Europa. Con la excusa de enfocar el currículo de los estudiantes al mercado laboral, se están eliminando todas aquellas materias que tienen que ver con nuestra historia cultural: historia, historia del arte, filosofía, lenguas antiguas. No sirven para nada, se argumenta. Según este enfoque, el estudiante ideal es aquel que, al final de su carrera, posee una gran competencia en alguna materia tecnológica y es, en cambio, completamente ignorante de su propia historia y de la historia de su entorno – además de tener muy mermadas sus capacidades para una reflexión autónoma.
Los diarios también traían hace poco la noticia de que uno de los verdugos que aparecen en los terribles vídeos de las ejecuciones que ha difundido el EI, es un joven informático londinense. Ingenieros eran también varios de los terroristas que participaron en los atentados de las Torres Gemelas. No debería extrañarnos. La figura del ingeniero es quizá la encarnación más completa del ideal de cultura en el que se conjuga sabiduría técnica sofisticada e ignorancia total de cualquier dimensión histórica, cultural y ética que esa sabiduría técnica supone. Ortega y Gasset ya lo subrayó en la convulsa Europa de los años treinta. Meddeb, desde otro acervo cultural, nos avisa en la actualidad. Con sus acciones el Estado Islámico nos devuelve en forma de pesadilla la imagen del mundo que los poderes globales están intentando crear en la actualidad.

domingo, 13 de julio de 2014

SABERES

Al hacer coincidir Rancière el campo de la política con el campo de nuestra experiencia estética, nos está indicando también su objeto. La transformación de “lo común”, de las condiciones de nuestra experiencia estética y por ende política.
Los grupos de trabajo que forman parte de muchas de mis obras son una puesta en común de nuestras experiencias estéticas/políticas en vista de su transformación. En este sentido es fundamental que los saberes nos se anulen de entrada, sino que jueguen en un dispositivo dialógico en el que el saber artístico es un parte fundamental - por su familiaridad con las problemáticas estéticas y por su historia de la interrogación de la relación arte/política.

miércoles, 23 de abril de 2014

PRODUCIR LO REAL

Las imágenes documentales afirman una relación privilegiada con lo real. Sin embargo, los límites de la producción - el encuadre, los micrófonos, la disposición a actuar de los participantes - y la espectacularización general - la necesidad de una “historia fuerte” o conmovedora, por ejemplo - dejan muy en entredicho esa relación. Se trata más bien de una retórica: una técnica del discurso audiovisual que indica una relación privilegiada con lo real. Esa retórica supone todo un dispositivo de producción: el respeto de los roles en el interior de ese dispositivo conlleva la posibilidad de una retorica documental. El experto formula la pregunta, el cámara encuadra al entrevistado o al lugar con poca intención, el entrevistado responde. El entrevistado no puede impugnar la pregunta, el cámara hacer sitio a su propia subjetividad, el experto no puede abandonar su lugar. Podríamos decir que la retórica documental tiene como objetivo la producción de lo real - su documentación es sólo un segundo momento. Sabemos que la lucha por producir lo real está en el corazón de toda política. Un dispositivo documental liberador produce un real nuevo y más justo.

martes, 22 de abril de 2014

ESPECTÁCULO

Espectáculo es un dispositivo humano que realiza un tipo de pulsión audiovisual particular. En este sentido hubo espectáculo antes que rito - el rito es un tipo de espectáculo. El espectáculo ha tenido siempre sus censores. No podía ser de otro modo visto que se trata de una pulsión: el poder es la imposición de un regimen de pulsiones - de goces y deseos. La iglesia católica, por ejemplo, ha marginado eros entre sus relatos, pero ha permitido que se multiplicaran Adanes, Evas, Lot y sus hijas, Susana y sus viejos en las pinturas. De hecho no se trataba de excluir toda pulsión erótico-espectacular sino de proponerla en una disposición particular. Ante el intento del capitalismo consumista de colonizar por completo nuestra pulsión espectacular y ponerla a su servicio, no cabe la posibilidad de negarla, sino que necesitamos una nueva política de la pulsión audiovisual - y del goce en general. Algo que está sin pensar y sin actuar en casi todos los ámbitos en los que se busca una alternativa al capitalismo consumista.

martes, 15 de abril de 2014

MÁQUINAS INTERACTIVAS

Toda obra artística de cualquier especie es una “máquina interactiva”: reune el pasado simbólico, lo abre a la transformación en el  presente y lo deja abierto para el futuro, produce sentido para el artista (artifex) y para el espectador (ver las diferentes teorías de la recepción). Podríamos llamar “máquina particularmente interactiva” aquella que, a través de un dispositivo particular, subraya los dos momentos del espectador: aquel en que asume la transformación que le propone la "máquina" y aquel en que él mismo produce sentido dentro de esa transformación.

domingo, 13 de abril de 2014

INTERACTIVIDAD

Buena parte de las obras llamadas “interactivas” se parecen esencialmente a un juego: las reglas son establecidas de antemano, conocidas por todos los que participan, y no cambian; el resultado es incierto e intrascendente. Metaforicamente aluden a una cierta estabilidad de las relaciones - si no el juego no se podría llevar a cabo - y a un entretenimento dentro de esa estabilidad. Son, por lo tanto, conservadoras.

Sólo definiendo una singularidad - de un individuo, de un grupo, de un espacio-tiempo - se puede imaginar como romper la homogeneidad del juego, de antemano definida y aceptada. La singularidad es el punto de ruptura, la articulación entre lo esperado y lo inesperado, entre el imaginario constituido y el imaginario constituyente (Castoriadis). La obra interactiva es, para mí, la que propone una situación singular, portadora de una transformación de los participantes.

viernes, 11 de abril de 2014

TRASCENDENCIA DEL ENCUENTRO

Dar la cámara a alguien y suponer que va a producir algo interesante a partir de una visión particular porque nunca lo ha hecho ( o no se lo han permitido) es olvidar la difusión mundial de la cultura audiovisual actual, su viscosidad y la inercia técnico-estética de la cámara misma - los formatos, los movimientos inducidos por su forma y peso, etc. Además, ingenuamente, se supone un “aquí y ahora” beato del que “el otro” tendría la llave - en suma, tendría la llave de nuestro goce.
Sólo planteando el encuentro con “el otro” - tenga o no tenga la cámara o cualquier medio de producción de sentido a su alcance - cómo un momento de transgresión para todos, es posible pensar que será fértil. Si el encuentro abre la puerta a un inesperado más allá, entonces se vislumbra una trascendencia compartida.